martes, 8 de febrero de 2011

DISCULPE, SEÑOR, NO ENTIENDO SU TARJETA



Todos tenemos nuestra tarjeta para intercambiar. Pero hay muchas que no sirven. ¿Quiere saber por qué?

Por Aníbal Litvin

¿Para qué sirve una tarjeta? Para que usted se la guarde y cuando me necesite para algo me llame, me escriba un mail y le haga acordar mi nombre o mi empresa.

Sencillo, ¿no?

Pero hay tarjetas que atentan contra estos conceptos. Vamos a ver qué no sirve.

1) Las tarjetas deben tener, por supuesto, prolijidad y buen gusto. Pero lo principal es que se deben leer. Veo tarjetas con tipografías para el nombre que no se leen. Algunos adoran las letras manuscritas. Son las tipografías más ilegibles. La tipografía debe ser sencilla y no tenga miedo en que sea un poquito más grande que lo que dictan “las reglas del buen gusto”. Si tengo que ponerme dos pares de anteojos para leer su nombre, me dan ganas de romperla.

2) Blanco y negro. David Ogilvy (QUEP) prácticamente inventó la publicidad en gráfica y en su libro “La Publicidad y yo” dice: fondo blanco, letras negras. Es lo que más salta a la vista. Fondos de colores… hmmmm. Un celeste que usted ve en una pantalla de PC cuando se imprime se convierte en un turquesa. imposible de soportar. Así que letras negras y fondo blanco, evitamos riesgos.

3) Guardas y firuletes alrededor de la tarjeta, no. Atentan contra el mensaje.

4) Teléfonos y mails: ¡Más grandes por favor! Si es la información que importa. Si está en cuerpo 4, póngala en cuerpo 6 o 7. No olvide que después de los 40 años ya casi todos necesitamos anteojos. Si sumamos a los que ya tienen anteojos desde antes, nadie ve nada.

5) Espacios. Veo tarjetas donde nombre, cargo, mails y teléfonos están apretados en un costado. Casi no hay una interlínea entre texto y texto. Y del otro lado, rodeado de un blanco enorme, el Logo de la empresa. O un dibujito símbolo de la empresa. Si usted es Disney y me pone un Ratón Mickey lo voy a entender. Pero cuando su empresa o negocio no es tan global, ¿cómo hago para adivinar quién es usted?

Mi resumen es: sin hacer payasadas ni poner el teléfono tipo afiche, buscar formas que permitan que esa comunicación que es realmente importante, se lea.

El comienzo de un negocio, una alianza o un nuevo camino muchas veces está en ese rectangulito.

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Cosas Raras de Famosas

http://tinyurl.com/3p4ruje

viernes, 4 de febrero de 2011

POR QUÉ LAS EMPRESAS TRIUNFAN

Por Gerardo Klajnberg


Las empresas triunfan cuando en ellas se establece una distinción entre las personas y deben alentar a los fuertemente comprometidos y distinguirlos de los otros.

Los beneficios de una empresa se resienten cuando todos sus empleados reciben el mismo trato.

Requiere que los ejecutivos de una empresa sepan cómo llevarla a cabo e inviertan más en las personas, los negocios o líneas de productos más valiosos. Así, todo el personal de una empresa debe ser evaluado y el mejor 20% del mismo, debe recibir un tratamiento de VIP.

El 70%, situado en un nivel medio, tiene que verse motivado y recibir la formación y ayuda necesarias para aumentar su experiencia y conocimientos. El 10% restante tiene que irse.

Es también responsabilidad de los dueños, ejecutivos, directores, informar al personal que tiene a su cargo sobre su rendimiento.

En algunas empresas este proceso se ve a veces afectado por el favoritismo o el amiguismo. Un sistema de estas características, y que no valora el mérito, acabará con el negocio.

Si deseamos que nuestro equipo esté compuesto por los mejores, la diferenciación es totalmente necesaria.

Ningún otro sistema de gestión de personal es más transparente, equitativo o rápido. Aunque no sea perfecto, es indudable que optimiza el funcionamiento de cualquier negocio.

martes, 1 de febrero de 2011

ROTAS CADENAS: TERMINAR CON SITUACIONES QUE NOS DESESTABILIZAN


Por Gerardo Klajnberg

Es inevitable que si estamos viviendo experiencias de liderazgo, vivamos algunas situaciones no esperadas, conozcamos personas, y que todo eso nos provoque sentimientos.
Esas personas, situaciones y sentimientos están ahí para enseñarnos algo. O para que ellos aprendan de de nosotros mismos.
Pero de NINGUNA MANERA para perder el foco, desequilibrarnos, desarmonizarnos o descentrarnos.

Y ahí está la fina línea del Desapego: cuando detectamos que algo o alguien nos desequilibra o desarmoniza: nos pone nerviosos, nos “saca”, lo queremos ver lejos.

Sin embargo: ¿por qué es tan difícil dejar ir un sentimiento, o una situación conflictiva o una persona que nos hace mal?
Porque en algún lugar, ese malestar es algo conocido, nos da confianza.
Es un malestar que probablemente se haya repetido a través de nuestras vidas en distintas situaciones y con distintas personas.
Dicho de otra forma, estamos encariñados con ese malestar conocido.

¿Y si decidimos decir BASTA? Nos queda el miedo del ego a lo desconocido.

Sentirse libres

Créame que es maravilloso poder fluir y dejar ir, desapegarnos de estas personas, estas situaciones, estos sentimientos.
Nos liberamos, nos sentimos libres para poder volver a elegir. No significa necesariamente cambiar de situación o de persona sino estar uno en una postura diferente: yo lo veo diferente lo siento diferente y por lo tanto actúo diferente.

Podemos tomar una actitud diferente ante la misma situación.

Por eso recuerde: ¡GANAR se Elige!